Día mundial del comercio justo

Día mundial del comercio justo

Bueno para cambiar el mundo. Comercio Justo

Se dice que los juegos ayudan al desarrollo y al estímulo de los niños con el fin de adquirir experiencias que les permitan enfrentarse a los conflictos futuros de la vida real.

Ese fue el ejercicio que nos plantearon aquel día. En clase, nos hicieron ponernos en la piel de empresarios que sometían a sus trabajadores a unas condiciones laborales inhumanas; en ese momento, sentimos la frustración y el sufrimiento de aquellos productores que se veían expuestos a las duras inclemencias del tiempo para obtener sus cosechas y que, sin embargo, recibían tan poco a cambio. Instintivamente, actuamos con “normalidad”, tal y como nos habían enseñado, jugando a comprar al mejor postor. Pero de repente, nos dimos cuenta de las injusticias del mundo y de la lucha de unos cuantos para sobrevivir dignamente.

El juego avanzó. Ya no éramos simples chavales simulando ser lo que no éramos. Estábamos viendo la realidad de personas que antes sentíamos tan lejos y ahora, estaban tan cerca. Y durante todo ese tiempo, estuve reflexionando sobre por qué, si tan bueno era el Comercio Justo, no había oído hablar en ninguna parte antes de aquello. Seguí caminando de vuelta del colegio, pasé por delante de un escaparate en el que me reflejé, y ahí encontré la respuesta. Era yo misma. Éramos todos nosotros.

Nos han educado en el capitalismo, el consumismo, la ley de la oferta y la demanda. Quizás por este motivo nuestros instintos tienden a encontrar siempre el precio más bajo sin reparar en la calidad y, generalmente, nos inclinamos por esta opción. Nos han dispuesto de esa forma, y nos es difícil ir contra esto. No es nuestra culpa. No es culpa de nadie. El Comercio Justo es un concepto que cala poco a poco, muy lentamente.

Ese día aprendimos que, en un futuro no demasiado lejano, se extendería en nuestras conciencias la tendencia de pago equitativo, igualitario y solidario. Del trato justo y digno a las personas.